Ya hemos visto recientemente una vertiente de los juegos de peleas a mamporro limpio, la de los beat ‘em ups, juegos de hostias donde debes avanzar a través de niveles (normalmente callejeros) pegándote con cualquiera que se te cruce. Ahora nos falta la otra vertiente, que es en realidad otro género, el de los juegos de lucha, es decir, los de combates 1 contra 1, donde tu personaje solo se enfrenta a un oponente en un duelo y no hay niveles ni nada. En resumen, los juegos tipo Street Fighter.
Nuestro añorado Atari ST recibió una buena cantidad de títulos de este género, así que vamos a ver algunos de los mejores. Como siempre, dejaremos al margen las conversiones de arcade (como Street Fighter 1 y 2 o Final Blow) y nos centraremos en juegos desarrollados para ordenador.
El karate es el deporte rey
O al menos eso parece, si echamos un vistazo a los inicios del Atari ST. Los primeros títulos aparecidos en este género estaban dedicados al popular karate, y 4 de ellos salieron a la luz de una tacada cuando este ordenador tenía un año de vida. Se trata de juegos sencillos, todavía con un aspecto más propio de 8 bits: Fist of Fury (Kingsoft, 1986, publicado también como Karate King y Karate Master, a ver si se ponen de acuerdo en el título, no era tan difícil); Karate Kid II (Microdeal, 1986, también bajo el nombre de Shaolin Warriors, madre mía); ST Karate (Eidersoft – Paradox, 1986) y International Karate (System 3 – Andromeda Software, 1986).
- Fist of Fury
- International Karate
- Karate Kid II
- ST Karate

Este último, también llamado World Karate Championship (pero qué mierdas les pasaba con los títulos?), fue el que se llevó de largo el gato al agua. Con un aspecto mucho mejor que el de los otros títulos, haciendo gala de unos coloridos y detallados gráficos propios de 16 bits y unas buenas animaciones de todos los movimientos de karate, presentaba combates 1 contra 1 en 2D ambientados en escenarios alrededor del mundo (la Estatua de la Libertad de Nueva York, el Partenón de Atenas, las pirámides de El Cairo…) Los sprites, diseñados a modo de dibujos animados, eran de gran tamaño, y los asaltos se desarrollaban como combates tradicionales de karate: al conseguir encajar un golpe al rival, el combate se detenía, obteniendo medio punto o uno, y los luchadores regresaban a su posición inicial. Esto rompía un poco el ritmo de la acción, ya que no podías lanzarte a un intercambio de golpes hasta agotar la barra de energía, pero igualmente resultó un título sorprendente y exitoso, sobre todo en el modo de 2 jugadores.
Y al cabo de poco vio la luz su secuela, el que podría ser el mejor juego de lucha para Atari ST: International Karate + (Ststem 3 – Software Studios, 1988), también conocido como IK+. Este divertidísimo y loco título rompió el molde apostando por una jugabilidad tipo arcade y combates de tres luchadores simultáneos, desmarcándose así de los juegos de karate tradicionales. Permite un modo de uno o dos jugadores, y el tercero siempre está controlado por la CPU. Esto produce situaciones caóticas muy divertidas en pantalla, con golpes por todas partes, gritos, knock outs, y acción a raudales.

Está diseñado y programado por el genial Archer Maclean y, a diferencia de la primera parte, todos los combates transcurren en un único escenario: una bahía al lado del mar, con una puesta de sol al fondo bajo un arco y un suelo embaldosado, como si estuviéramos junto a un templo de artes marciales. Está repleto de detalles, como un pequeño pac-man o una araña que atraviesan la pantalla, o un periscopio que se iza desde el agua durante los combates, y múltiples truquitos ocultos, como bajarle los pantalones a los luchadores pulsando la tecla “M”, con su subsiguiente cara de sorpresa. Sus gráficos son muy detallados, algunos se pintaron originalmente sobre celofán, o se tomaron prestados de imágenes congeladas de películas, como The Cannonball Run, de donde sacaron el salto abriendo las piernas de Jackie Chan, o Grease (!!), que suministró la voltereta hacia atrás. Esto hace que las animaciones sean realmente dignas de admiración, los espectaculares movimientos de karate con sus saltos, patadas, etc, están muy trabajados y resultan enormemente realistas, y eso que contiene hasta 17 golpes diferentes.
Los tres luchadores (vestidos con kimono blanco, rojo y azul) se baten en un combate simultáneo de todos contra todos, y cada vez que uno de ellos es alcanzado cae derribado y su oponente suma un punto. En combate no se detiene, el luchador caído se levanta tantas veces como sea necesario (no hay barra de vida) y el combate sigue hasta que uno de los luchadores alcanza los tres puntos, y termina el primer round. Entre cada round aparece un maestro anciano (que recuerda al Sr. Miyagi) que anuncia las puntuaciones, y se inicia el segundo round. Al terminar, si has quedado en primer o segundo lugar sigues adelante, y si has quedado en último lugar se acabó la partida. A medida que vas avanzando rounds y sumas puntuación, subes de cinturón, y tu objetivo es llegar al negro (es bastante difícil, pero recuerdo haberlo conseguido alguna vez en su día; actualmente sigo recuperando este espléndido juego para unas partidas rápidas, ya que me encanta, pero no llego ni al cinturón marrón, me tumban mucho antes, maldita sea!).

Como aliciente extra, entre combates hay una fase de bonus, muy útil para aumentar puntuación y subir de cinturón: te van lanzando pelotas botando desde izquierda y derecha a una velocidad endiablada, y debes bloquearlas con un escudo metálico; o te lanzan bombas con la mecha ardiendo, y debes alejarlas a patadas antes de que exploten.
La verdad es que se trata de un título que vale la pena probar, es de los mejores y más entretenidos juegos de todo el catálogo del ST. Tiene toques de humor y detalles curiosos aquí y allá, como los tremendos efectos de sonido digitalizados que reproducen todos los golpes y gritos (sampleados de una película de Bruce Lee), o el tío que aparece en la carátula de algunas versiones, que es clavadito a Steven Seagal. El juego fue portado a multitud de ordenadores y consolas, y hoy en día es considerado todo un clásico imperecedero, que francamente no deberías perderte.
Ese mismo año se publicó otro juego digno de mención: Karateka (Broderbund Software – Andromeda Software, 1988), de los desarrolladores del primer International Karate. En él manejamos a un experto en artes marciales que debe rescatar a su prometida de las garras de un malvado villano. En esta ocasión podemos avanzar de izquierda a derecha con el personaje y desplazarnos con scroll horizontal (algo lento), pero cada vez que nos encontremos con un oponente (el villano nos los va enviando progresivamente, en escenas cinemáticas entre combate y combate) nos detendremos y lucharemos contra él, en un combate 1 contra 1 tradicional, sin poder avanzar ni enfrentar a otros adversarios hasta que le tumbemos. Los movimientos están muy trabajados y responden a innovadoras técnicas de animación cinemática, basadas en fotogramas de antiguas películas de artes marciales, y en la animación rotoscópica (consistente en dibujar a mano sobre los fotogramas de una filmación para recrear a la perfección los movimientos). Su creador, Jordan Mechner, se grabó a sí mismo y a su profesor de karate ejecutando múltiples acciones, para disponer de más material que plasmar sobre su juego. Esto sentó las bases y sirvió como motor de juego para su posterior creación, el mítico Prince of Persia.

Su historia argumental de trasfondo y sus potentes gráficos vectoriales en alta definición, restultaron innovadores para la época. Los juegos de sombras, los paisajes de fondo de escenario y el detalle de las arrugas en los tejidos de la ropa de los kimonos (con diferentes tonos de color) dotaron al juego de un aspecto artístico singular y llamativo. Y aunque no presenta una jugabilidad muy alta, en parte por su lentitud debido a la limitación de recursos del ST, es un juego destacable, que por lo menos plantó la semilla de Prince of Persia.
Y los juegos de karate se siguieron sucediendo, con mayor o menor éxito, prueba de ello son Chinese Karate (Turtle Byte, 1989), Oriental Games (Micro Style, 1990), y los caseros Karate Champion o World Fighting Championship (ambos de Mark Leonard, 1993, de dominio público). Pero no solamente existieron títulos basados en esta disciplina, hubo muchos más creados alrededor de otras.
El Kick Boxing / Thai boxing
Desde que en 1988 Van Damme protagonizó Contacto Sangriento, y al año siguiente Kickboxer, el kick boxing y thai boxing se pusieron de moda al instante y pasaron al primer plano del mainstream. Ya existía algún precedente en Atari ST, como Thai Boxing (Anco – Soft Design, 1986), un sencillo título que abrió la lata de los juegos de lucha para ST. Bangkok Knights (System 3 – Soft Culture) se apuntó al carro con unos sprites de luchadores gigantescos y efectos de sonido digitalizados (con gritos y de todo), y me convenció de pequeño cuando lo vi en la tienda, así que corrí a comprármelo. Al principio me flipó la puesta en escena y los combates, que rápidamente se hicieron monótonos y se basaban en aporrear el botón del joystick para lanzar puñetazos y patadas.

Los escenarios de los combates son grandes áreas con desplazamiento de scroll y profundidad en 3D, así que puedes moverte libremente. El primer nivel transcurre en mitad del campo y te enfrentas a un chino con coleta que más o menos puedes vencer cuando le coges el truquillo. El problema viene a partir del segundo nivel, en las calles de una ciudad, donde tu adversario es un tío encapuchado como un ninja rapidísimo que te cose a hostias por todos lados, da igual lo rápido que pulses el botón, te pega una paliza del copón, el muy cabrito. Hay 8 oponentes pero no puedes pasar nunca del segundo, a no ser que te inventes el truquito que descubrí de pequeño: bajas a la esquina inferior izquierda de la pantalla, tu oponente te persigue y se coloca delante, subes un poco y le golpeas desde arriba, pero él no puede alcanzarte a ti porque intentará todo el rato subir en lugar de pegarte, así que podrás coserlo a mamporros. Lo descubrí por casualidad, y me pasé el juego en un santiamén, ya que de otra forma habría resultado imposible.
Otro título interesante, mucho más trabajado y de calidad, es el espectacular Panza Kick Boxing (Futura – Loriciel, 1990). Protagonizado por el luchador campeón mundial André Panza, se centra en la simulación deportiva de kick boxing: no se trata de aporrear el botón, aquí hay que medir bien cada movimiento con su fuerza, velocidad y alcance, porque si te pasas o te quedas corto no impactas al contrincante, debes calcular distancias para defenderte o atacar, como en un combate real de competición.
Debemos escoger un luchador y desarrollar su carrera en la clasificación del campeonato, mejorando sus habilidades y combatiendo contra 8 contrincantes hasta llegar a lo alto de la tabla y desafiar al campeón André Panza. Para ello disponemos de un gimnasio de entrenamiento con diferentes pruebas, así mejoraremos fuerza, reflejos y resistencia, o nos recuperaremos si hemos sufrido una derrota. Tenemos la posibilidad de desafiar a cualquier luchador de la tabla, pero antes es recomendable ver el nivel de sus habilidades y entrenar lo suficiente, o nos reventará a la primera.

Los movimientos de los sprites están muy bien trabajados a partir de fotogramas de filmaciones del propio André Panza. Hay 35 movimientos en total, pero como no caben todos en un joystick debemos seleccionar 8 y asignarlos como queramos. Los gráficos son también muy buenos y detallados, desde el ring y los luchadores (siempre son iguales, no hay variación) hasta el árbitro. Los escenarios en los combates iniciales están llenos de sillones vacíos y un chaval que observa en primer plano, y cuando nos enfrentamos a un adversario potente pasamos a un pabellón abarrotado de público con focos y flashes.
Curiosamente la barra de energía de cada jugador viene marcada por los focos del techo, que se van apagando a medida que recibe daño. Al principio cuesta hacerse con los movimientos y calcular distancias, te pasas buena parte de cada round pegando patadas al aire, pero si aprendes a controlarlo resulta muy guapo. Incluso existe un ataque demoledor en homenaje al golpe de la muerte de Barbarian (el que corta de un tajo de la cabeza del adversario con la espada): si te colocas a la distancia justa el luchador da dos pasos girando 360 grados y lanza un mega puñetazo que tumba al rival al instante quitándole toda la energía.
El juego tuvo una versión mejorada dos años después, llamada Best of the Best, con más movimientos (55), contrincantes (16) y un nuevo modo de juego de peleas clandestinas, siendo portado a multitud de ordenadores y consolas.
Combates de fantasía futurista
Algunos títulos dejaron de lado las disciplinas de artes marciales tradicionales y sorprendieron con mundos de fantasía ambientados en el futuro. Es el caso de No Exit (Tomahawk – MDO – Coktel Vision, 1990), donde manejamos a un luchador (cuya imagen de portada recuerda a Bruce Lee) que debe sobrevivir en un mundo oscuro de ciencia ficción, en combates 1 contra 1 con límite de tiempo, enfrentándose a adversarios que son un cruce entre formas humanas y cabezas de bestia. De hecho, nuestro propio personaje puede transformarse en varias monstruosas bestias, un toque bastante original.
Al inicio debemos seleccionar los niveles de habilidades contrapuestas de nuestro luchador (vivacidad / eficiencia y resistencia / fuerza), aunque el aspecto del personaje no varía, siempre tiene el pelo y los pantalones verdes. Los combates no están mal, hay variedad de golpes y los movimientos son rápidos y están bien hechos, pero te pasas buena parte del tiempo saltando de un lado para otro (y cuando no realizas ningún movimiento, el personaje hace estiramientos). Los luchadores y su estética me recuerdan a Chambers of Shaolin, que se había publicado el año anterior, y sus formas no varían mucho: el primer adversario tiene el cuerpo igual que los monjes shaolin de ese juego, con la cabeza afeitada; el segundo es igual pero con la cabeza de un lobo; el tercero es idéntico pero su cabeza parece la de Homer Simpson (!!); el cuarto tiene la cabeza de una especie de calamar…

Su punto fuerte son los gráficos, tanto los sprites como los magníficos fondos de paisaje de fantasía marca de la casa de Coktel Vision (parecen sacados de su magnífico Gobliiins), todos ellos son imaginativos escenarios oscuros y tenebrosos con tonos de azul, lila y negro, ya que siempre es de noche: plataformas multiformes orgánicas, un árbol con una siniestra cara sobrevolado por murciélagos, una estatua con muchos brazos, un puente oscuro custodiado por una estatua… La acción es ágil y divertida, aunque algo monótona al cabo de un rato, y al terminar con la energía de nuestro oponente le atestamos el último golpe para ver cómo sale volando su cabeza y sus miembros se desintegran con un rayo eléctrico (ya sabemos dónde nació el famoso fatality de Mortal Kombat). En definitiva, es un título decente y disfrutable, pero algo repetitivo.
Ese mismo año vio la luz Metal Masters (Infogrames – Incal Product, 1990), un original juego de lucha consistente en una competición de robots gigantes ambientada en el futuro. Empiezas con un robot sencillo (puedes escoger uno ya creado o diseñar el tuyo desde cero) y si vas ganando combates consigues créditos, con los que comprar o vender equipamiento, sustituir las partes dañadas y mejorar tus armas, que son todo tipo de utensilios metálicos asesinos, cada uno con su propia fuerza y resistencia: cañón láser, azadón, cuchilla, triple garra, martillo, motosierra…
Después de la pantalla de inventario y construcción de los robots, los suben a las plataformas elevadoras y los llevan a la zona de combate, consistente en grandes arenas repletas de fervoroso público ansioso por ver destrucción ( estadios multitudinarios, vertederos de chatarra…) Los combates siempre son en 2D pero con dos planos de profundidad, puedes atacar a distancia si dispones de láseres y cohetes, o buscar el contacto cuerpo a cuerpo, puedes moverte a izquierda y derecha y agacharte, o cambiar de plano cercano o lejano para esquivar los proyectiles, además de lanzar ataques con ambos brazos y sus respectivas armas, pero los movimientos son lentos (al fin y al cabo son robots grandes y pesados) y eso le resta algo de jugabilidad. El combate finaliza cuando uno de los dos robots completa el nivel de daño en todas sus partes (momento en que recogen la chatarra del perdedor), o cuando se agota el tiempo, donde se hace con la victoria el que haya sumado más puntos. Te encontrarás con engendros tan temibles como Radicator, Baldrone (este es mi preferido, una especie de Iron Man volador y sin piernas), Big Nasty o Bad Boy. Los gráficos futuristas son muy bonitos y están realmente bien hechos, con una gran ambientación y escenarios, y la música es genial, sobre todo la parte electrónica techno-house en los menús y pantallas de carga, por no hablar de los efectos digitalizados durante la batalla (sonidos metálicos e industriales por todas partes).

Si consigues una victoria por K.O. puedes acceder a un desafío de bonus, en el que te sueltan en mitad de una ciudad y debes sobrevivir al ataque de múltiples helicópteros y tanques. Aunque el modo más divertido para disfrutar este juego es, sin duda, el de dos jugadores, ya que de otra forma resulta atractivo, sorprendente y original al principio, hasta que se vuelve un poco monótono y puede que le falte algo de velocidad, pero es muy recomendable para pasar buenos ratos. Seguramente por eso tuvo versiones para diferentes ordenadores domésticos y después fue portado a Game Boy.
Y he dejado para el final una auténtica genialidad de juego, que bien podría ser el mejor título de lucha 1 contra 1 para ST: Ultimate Arena (STeam, 1995), creado por Théo R. Buz, que quiso dotar al Atari STE de su propio Mortal Kombat, el famoso arcade de Midway de 1992 que tanto le cautivó y que nunca tuvo su versión para Atari.
Como revela su autor en una reciente entrevista a Atari Legend, se inspiró en el ficticio concurso televisivo de la película Running Man (Perseguido) y creó una salvaje competición futurista de combates de supervivencia televisados. Por aquel entonces estaban de moda los arcades con personajes digitalizados, basados en técnicas de filmación de movimientos con actores, así que se dedicó a filmarse a sí mismo y a uno de sus amigos realizando movimientos de artes marciales, y luego utilizó esas cintas en VHS con el pack VIDI-ST para digitalizarlas y pasarlas al Atari ST, donde pudo trabajar los gráficos y animaciones.

Así tomó forma este llamativo juego de lucha en 2D con personajes, música y efectos de sonido completamente digitalizados, que utilizaba el blitter, sonido DMA y la paleta de colores extendida del STE. Con una espectacular puesta en escena, unos gráficos a partir de personajes reales que quitan el hipo y una fluidez y rapidez de movimientos simplemente arrolladora, este juego representa un significativo avance técnico en cuanto a las capacidades del STE.
En el modo de 1 jugador puedes escoger entre dos personajes: Terry, una estrella de cine de acción inspirada en Johnny Cage (cuya imagen y movimientos son los del propio Théo), que puede lanzar kame-hames; y Sandy, inspirada en Samantha Fox, con movimientos y atuendo similares a los de Terry. Existe un total de 7 personajes, elegibles en el modo de dos jugadores: Kato, inspirado en Raiden, un monje guerrero experto en kung fu, que tiene el poder de hacerse invisible; Joe, un clon de Indiana Jones, que puede atacar con su revólver o con el látigo; Serena, una sacerdotisa persa enmascarada, que usa cuchillos y puede lanzar un hechizo con una bola de luz que te inmoviliza; Arvester, un clon de Terminator, con la capacidad de auto curarse; y Ahdes, el jefe final, el único personaje que no puedes manejar, una especie de alien volador suspendido en el aire, que puede disparar un potente láser o lanzar un ataque frontal haciéndose una bola.

Los combates son a un solo round, y se desarrollan en 5 escenarios diferentes, con imaginativos y detallados fondos de fantasía bastante impresionantes: un plató de televisión plagado de público, con una pantalla gigante y una valla electrificada cuyo simple contacto implica la muerte instantánea; un volcán con lava en movimiento y grietas; un escenario elevado en el cielo con un fondo de nubes y suelo de baldosas de piedra; una especie de templo con un riachuelo y estatuas de fondo; y un tatami en una mazmorra con paredes de piedra y antorchas. Toda la ambientación está realmente muy lograda y trabajada, con su fantasía de ciencia ficción y toques oscuros y sangrientos.
Sus rápidos y fluidos movimientos (tiene incluso un modo turbo, y la posibilidad de activar o desactivar las salpicaduras de sangre) dan a este título una gran jugabilidad, los ataques y movimientos son fáciles de aprender, así como los golpes especiales, y es muy divertido de jugar, a la par que adictivo, especialmente en el modo de dos jugadores. Resulta un esfuerzo sensacional de un despliegue técnico brutal, que sinceramente no deberías perderte, especialmente si eres fan de Mortal Kombat.
Bonus: el cajón de sastre
Hubiéramos podido hablar de muchos otros títulos, aunque no incluiría a ninguno de ellos entre los mejores de este género. Por ejemplo Ninja Mission (Mastertronic – Sculptured Software, 1987), donde manejamos a un ninja en un concepto de juego híbrido entre los combates 1 contra 1 y el beat ‘em up, con desplazamiento entre diferentes escenarios. Chambers of Shaolin (Grandslam Entertainment – Thalion, 1989) con diferentes eventos y pruebas de entrenamiento de habilidades de un monje shaolin, que culminan en combates individuales. O HKM – Human Killing Machine (U. S. Gold – Tiertex, 1989), un horrendo clon de Street Fighter 1, hecho a su imagen y semejanza pero con mala ejecución.
- Chambers of Shaolin
- HKM – Human Killing Machine
- Ninja Mission
También existieron los juegos basados en la lucha libre, como Championship Wrestling (Epyx – Free Radical Software, 1986), WWF Wrestlemania (Ocean – Twillight, 1992) y WWF Rampage Tour (Ocean – Arc Developments, 1992). O los dedicados al boxeo, como Seconds Out (Tynesoft, 1988), Ringside (EAS Gold – Mentrox Goldline, 1989), Pro Boxing Simulator (Code Masters – Optimus Software, 1991) y It’s a Mug’s Game (Channel X, 1993).
- Ringside
- WWF Rampage Tour
Nos encontramos además con otra vertiente de juegos de lucha basados en combates con espadas 1 contra 1, como Barbarian – The Ultimate Warrior (Palace Software, 1987), I Ludicrus (Actual Screenshots, 1989) o Gladiators (Interceptor Software – Wise Owl Software, 1991). E incluso una curiosa y divertida corriente de juegos de lucha de vertiente cómica, con títulos como Spitting Image (Domark, 1988), donde personajes famosos del mundo de la política son ridiculizados a modo de caricaturas y se baten en duelo, o Cartoon Capers (Mandarin Software, 1990), con combates entre personajes de dibujos animados estilo Warner Bros.
- Barbarian – The Ultimate Warrior
- Cartoon Capers
- Gladiators
- I Ludicrus
- Spitting Image
Y estos serían todos, quizá me haya dejado alguno pero básicamente estos títulos conformarían el catálogo de juegos de lucha 1 contra 1 para nuestro amado Atari ST. Unos algo primitivos, algunos poco recomendables y otros sencillamente geniales, como en todas partes y en cualquier otro género, son parte de la historia de este fantástico sistema, así que merecen ser recordados y, muchos, jugados.
Chuck McGallagher













